19/10/2017


Nos sumamos al Día Mundial del Ahorro de Energía y repasamos algunos consejos para este fin

  1. Esperar a llenar del todo el lavavajillas y lavadora. Este hábito, que parece una tontería… quizás no lo llevemos siempre a cabo. Esperar a que tengan la carga completa para poner un programa (mejor “ECO”) en vez de dos. De esta forma ahorramos también agua. Y para secar la ropa, mejor en el exterior, evitar la secadora en la medida de lo posible.
  2. Sustituir las bombillas incandescentes y halógenos por las de bajo consumo (LED). Esto puede suponer un ahorro de entre el 80 al 90% del consumo de luz. Además, los LED duran mucho más. También es importante acordarse de apagar las luces de las habitaciones cuando no se necesitan. Es bueno coger el hábito de hacer click cuando salimos por la puerta.
  3. Aprovechar al máximo la luz natural. Utilizar colores claros en las pinturas y muebles de la casa, evitar colocar muebles en lugares donde interrumpan el paso de la luz… Utilizar materiales livianos, como tejidos claros y poco tupidos. Los estampados hacen que el espacio parezca más oscuro.
  4. Apagar aparatos eléctricos (no stand by). Los aparatos que permanecen en modo stand by, como la televisión, siguen consumiendo energía. Según la agencia Eurostat, este consumo puede llegar al 7% del total del hogar.enchufes
    Los cargadores enchufados a la corriente, también consumen energía, aunque no estén conectados al dispositivo.
  5. Invertir en aislamiento. Una vivienda puede llegar a ahorrar hasta un 30% de energía con un buen aislamiento térmico. Aunque la inversión sea algo elevada, en pocos años será rentable y la amortizaremos.
  6. Apostar por aparatos A++, A+++ y no lavar a más de 40º. Súper importante sobretodo en el frigorífico, que está encendido las 24 horas del día. Un frigorífico clase A+++ consume alrededor de un 70% menos que otro de clase media. Utilizar programas de lavado corto y a no más de 40º.
  7. Planchar una vez todo. Dedicar sólo un día a planchar toda la ropa (previamente doblada y no amontonada). Cuantas más veces conectemos y desconectemos la plancha, más energía gastaremos. El calor residual de la plancha (el que se mantiene una vez desenchufada) permite planchar unas cuantas prendas más. ¡Aprovéchalo!
  8. Mantener una temperatura estable en la vivienda. Entre los 18ºC y los 20ºC en invierno está bien, y entre los 21ºC y 24ºC en verano. Ten en cuenta que aumentar en un grado la temperatura del termostato en invierno (o reducirla en un grado en verano) puede incrementar el consumo en torno a un 7%.
  9. Ajustar la potencia contratada. Si nunca han saltado los plomos en tu vivienda, incluso si estás utilizando a la vez el horno, la lavadora, el microondas… es posible que te puedas permitir contratar menos potencia de la que estás pagando.
  10. Abrir y cerrar la nevera rápido. Cuanto más tiempo esté abierta, más energía va a necesitar para recuperar todo el frío perdido. Un truco es pensar antes de abrir qué queremos coger. Tampoco es bueno meter alimentos calientes, dejarlos enfriar antes fuera de la nevera.

10+1. Barajar la posibilidad de la Discriminación horaria. Es una gran desconocida, y por eso tan sólo un 5% de los hogares tienen esta tarifa. Pero dependiendo de tu consumo te puede interesar. Te dejamos aquí muchas buenas razones para que te decidas por ella 😉

Como cada vez que escribimos, queremos agradecer a los artículos que nos han ayudado a recopilar información:

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