15/06/2018


Llega junio y Donín se llena de insectos.

Incluso aquellos que no deseamos. Pero hay quien se beneficia del crecimiento de estas poblaciones que pueden ser perjudiciales, se trata de la fauna auxiliar.

¿Qué es la fauna auxiliar o beneficiosa? Son todos los animales útiles para combatir las plagas de los cultivos, aunque generalmente, cuando hablamos de este tipo de fauna nos referimos, sobre todo, a insectos como mariquitas, crisopas o luciérnagas y a arácnidos. El uso de esta fauna redunda en beneficios en la polinización y en el mantenimiento de la salud de nuestras plantas y del suelo, ya que se prescinde del uso masivo de biocidas.

Así, podemos decir que el control biológico o lucha biológica es el uso de fauna beneficiosa contra aquellos organismos que causan daños a los cultivos, es decir, las plagas. Con ello se busca reducir las poblaciones que pueden ser nocivas a una proporción que no cause daños salientables.

Este mes le vamos a dedicar este “Ecosistema Orballo” a la mariquita (Cocinella septempunctata) o mariquita de siete puntos, que es uno de los insectos más conocidos, tanto por mayores como por niños ya que tiene un aspecto adorable. Es muy común encontrarla en huertos y jardines durante el verano.

Este coleóptero tiene un colorido muy vistoso, cuerpo rojo brillante, con siete puntos negros (los cuales le dan nombre a su especie) sobre sus élitros, y con una mancha blanca a cada lado de su simpática cara. Por el contrario de lo que pudiera parecer, estos llamativos colores ponen en alerta a posibles depredadores como los pájaros, ya que suelen indicar que la supuesta presa es tóxica. Aún así, si se ve amenazada desprende un líquido de olor desagradable que repele a los atacantes, y en ocasiones se hace la muerta plegando sus patitas contra el cuerpo para evitar ser devorada.

Se alimentan de ácaros, cochinillas, orugas, larvas de escarabajos o trips, y tanto las larvas como los adultos, son grandes depredadores de pulgones. Como diferencia, las larvas suelen permanecer en el cultivo, mientras que los adultos es probable que no, ya que pueden volar en busca de otras fuentes de alimento.

El ciclo biológico de la mariquita comprende varias etapas. Tras el apareamiento, en primavera, la hembra, sitúa los huevos agrupados en el envés de una hoja, preferiblemente cerca de una colonia de pulgones para que las crías tengan el alimento cerca. Dichos huevos son alargados y de color amarillo anaranjado. Una sola hembra realiza dos puestas anuales y cada una consta de alrededor de 400 huevos.

Tras una semana, los huevos eclosionan y salen las larvas, que son de color casi transparente. A medida que pasan los días y se van alimentando de pulgones, adquieren una coloración más oscura y aparecen unas manchitas amarillas en los laterales. Finalmente, la larva pasará a ser negra con los lados amarillo anaranjado y con abundantes espinas. Para pasar a la siguiente etapa, las larvas necesitan depredar alrededor de 750 pulgones, o lo que es lo mismo, comen al día unos 25 individuos.

Posteriormente, pasan en estado de pupa una semana más, en un capullo adherido a una hoja, cuyo estado es el más vulnerable. Tras sufrir la metamorfosis, finalmente sale el estado de adulto. La duración total del ciclo es de aproximadamente dos meses.

Su esperanza de vida es de 3 años, pero solo están activas durante los meses más cálidos. Durante el invierno se agrupan en centenares para hibernar, en lugares calientes y resguardados, como por ejemplo, debajo de piedras, bajo hojarasca, entre grietas, etc.

Lograr que nuestras plantaciones estén libres de estos pulgones y de otros insectos dañinos, sería complicado de no ser por las mariquitas. Ellas se encargan de la tarea de detección y eliminación del pulgón incluso antes de que nosotros lo hagamos, por lo que es muy interesante su presencia en nuestras plantaciones. A lo largo de la vida de un adulto, éste come más de 5000 insectos. Para los agricultores es, sin duda, un gran aliado que aparece de forma natural, y se podría decir que es un “insecticida sin coste económico”.

La presencia de bandas floridas y setos en los márgenes de las parcelas incrementa la presencia de fauna auxiliar. En Orballo tenemos varias zonas de esta vegetación y franjas sin desbrozar para conseguir este efecto. Es importante mantenerlas desde primavera hasta otoño, ya que es en ésta época su periodo de actividad.

Creemos que manteniendo la biodiversidad en nuestros cultivos favorecemos la estancia de estos insectos tan beneficiosos para la agricultura, de modo que tendremos un ecosistema natural que nos permitirá controlar las plagas de forma biológica desterrando los agrotóxicos.

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