14/05/2018


En mayo los días crecen, las temperaturas aumentan, la actividad animal se multiplica y las lechuzas lo aprovechan.

Es el mes en el que muchas aves comienzan su periodo reproductor. Y las lechuzas también lo hacen. Nosotros, en Orballo, ya lo hemos notado, debido a que tenemos el hábitat idóneo para esta especie.

La lechuza común (Tyto alba) o “curuxa” en gallego, es una rapaz nocturna de tamaño medio. Mide unos 35 cm de altura, el largo de un periódico. Las hembras suelen ser un poco más grandes que los machos, poseen la parte superior del cuerpo de color ocre dorado, salpicado de numerosas motas en tonos gises, mientras que la parte ventral es blanca, y al igual que la parte dorsal, está punteada de pinchitas grises, siendo las de las hembras más numerosas y grandes.

Lechuza común

Presenta un característico disco facial en forma de corazón, que actúa de antena parabólica captando y distribuyendo el sonido hacia los oídos, cuyo sentido está enormemente desarrollado. De su cara también destaca la posición frontal de sus ojos, lo que les permite calcular la profundidad y ver en tres dimensiones. Sus ojos son completamente negros, a diferencia de los de los búhos, que son amarillos, y tienen la peculiaridad de que no mueven el globo ocular, con lo que para ver lateralmente tienen que girar la cabeza. Para ello, el cuello les permite movimientos de hasta 180 grados a cada lado. Sus ojos son el doble de sensibles a la luz que los nuestros, lo que les permite ver en la oscuridad.

Su vuelo es increíblemente silencioso gracias a sus plumas, que tienen una estructura especial que permite que la fricción con el aire sea amortiguada. Esto les permite aproximarse hasta sus presas sin ser detectadas.

plumas de lechuza
Plumas que suelta la lechuza

Se alimentan principalmente de micromamíferos, como ratones o topillos, lo cual la convierte en una gran aliada del agricultor. Engullen a sus presas enteras, pero no digieren la piel, ni el pelo ni los huesos, así que los expulsan mediante egagrópilas, que son estos desechos regurgitados en forma de bolas.

Egagrópilas

Muestra una clara preferencia por instalarse en lugares humanizados, con abundancia de campiñas y pastizales para cazar. Anida en campanarios, desvanes, graneros, naves, ruinas, etc.

La abundancia de alimento que ofrecen nuestras plantaciones así como los refugios posibles entre todas nuestras instalaciones, hacen de Orballo un lugar privilegiado para su asentamiento. Por eso, el palomar de Donín lleva varios años ocupado por una lechuza, al menos como posadero, es decir, donde come a su presa después de capturarla. Son abundantes las egagrópilas que aparecen en su interior, y gracias a ellas nos podemos hacer una idea de la enorme cantidad de ratones, topillos o musarañas que hay en nuestra finca y que podrían dañar las plantaciones. Pero la lechuza nos ayuda a mantener sus poblaciones a raya de forma natural y gratuita.

Palomar de Orballo

El territorio que ocupa esta rapaz varía en función de la estación. En invierno pueden abarcar unas 5000 hectáreas (7000 campos de fútbol aproximadamente), mientras que en verano se reduce a unas 350 hectáreas. El área de acción cuenta, como mínimo, con un nido, un par de posaderos y varios lugares que visitan ocasionalmente. Permanecen toda su vida en el mismo territorio, siempre que su hábitat no sea alterado.

Además, las lechuzas son increíblemente fieles a sus parejas. Durante el cortejo, el macho realiza exhibiciones de vuelo a la hembra, y antes de que ésta comience la puesta de huevos, él la obsequia con una presa. Ella pone entre 4 y 6 huevos, y entre la puesta de un huevo y otro pasan dos o tres días. La hembra los incuba durante poco más de un mes, mientras el macho se dedica a conseguir alimento para ambos. Una vez nacidos los pollitos, se encargan los dos adultos de suministrar comida a las crías. Varios estudios han reflejado que en los 3 meses que dura la reproducción, una pareja es capaz de aportar al nido más de 1000 roedores.

Tristemente, esta rapaz tan beneficiosa para nuestros campos está sufriendo las consecuencias de las malas prácticas humanas, y por este motivo la SEO/Birdlife (Sociedad Española de Ornitología) ha declarado a la lechuza ave del año 2018, entre otras cosas por la regresión de su población en un 13% en la última década, aunque en algunos puntos del país su declive es del 50%. Esto se debe a la transformación del medio agrario, donde ya no existe un mosaico de cultivos, provocando la disminución de hábitats, de insectos y de roedores, lo que conlleva a la pérdida de alimento para las aves agrarias, que además sufren envenenamientos secundarios por consumo de presas intoxicadas.

lechuza de donin
La lechuza que habita en Orballo

Por otra parte, la lechuza cuenta con una protección nacional ya que está incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Esto quiere decir que se prohíbe cualquier actuación hecha con el propósito de darles muerte, capturarlas, perseguirlas o molestarlas, además de la destrucción o deterioro de sus nidos.

Considerada de manera errónea como ave de mal agüero, ha sido tristemente perseguida por el hombre desde tiempos inmemoriales. Tiene varios aspectos que le atribuyen esta “mala fama”. Uno de ellos son los ruidos que emite: una especie de silbidos y siseos capaces de helar la sangre a cualquiera que lo escuche en la oscuridad de la noche. Por otro lado, es un animal crepuscular y nocturno, y que visto en vuelo en las tinieblas puede parecer un ser fantasmagórico, debido al blanco de su plumaje.

Mucha gente cree que el típico “uuuuh” que se escucha por la noche corresponde a la lechuza, pero esta llamada la emite otra rapaz nocturna pariente suya, el cárabo (Strix aluco), por lo que no debe confundirse.

Deberíamos concienciarnos todos del valor que supone tener esta ave cerca de nuestras casas, ayudarlas a prosperar, por ejemplo, colocando cajas nido para criar y olvidar viejos mitos y supersticiones que la han perjudicado durante tantas generaciones, aunque al parecer no nos guarda ningún rencor.

Desde Orballo, el respeto y la admiración que tenemos por nuestro inquilino hace que nos sintamos tremendamente responsables de que todas las actuaciones que se lleven a cabo, no le causen ningún problema. Desde nuestro diseño de cultivos mixtos, nuestra apuesta por técnicas no agresivas para el medio ambiente, la manera de poner en valor el patrimonio de nuestras edificaciones o nuestro amor por la biodiversidad, sentimos el gran compromiso de contribuir a su resguardo y protección.

Por eso, con la publicación de este “Ecosistema Orballo”, queremos dedicar y ensalzar, todos los beneficios que tenemos debido a su presencia, que esperamos sea para mucho tiempo.

 

Departamento de Producción Vegetal con la colaboración de los alumnos de prácticas del CFEA de Guísamo.

 

Conoce todos nuestros productos ecológicos